...y éste es el final. Es el final porque ya no queda nada por contar. Exacto: no he contado nada. No queda nada por contar.
No quiero hacer pensar a nadie. No intento convencer a nadie de nada. No pretendo abrir mi corazón o mis sentimientos a los demás. No lo haré. No me interesa compartir nada ni sorprender a nadie.
Esto no lo comenzaré por el principio. De hacerlo así, supondría un final anunciado e inexorable. Prefiero empezar por el final, rompiendo el esquema tradicional. De esta manera, partiendo de un esquema totalmente nuevo, puedo omitir el final. Cambiemos el orden de las cosas, inventémoslo, y habremos logrado evitar que todo termine con el tan esperado e inevitable final con el que acaban todas las cosas.
Empecemos por el final, precisamente para evitarlo. Curioso. De una manera o de otra, todos hacemos eso a lo largo de nuestra vida. Sabemos que todo lo que empieza, termina. Solo lo que no empieza, puede permitirse el lujo de no terminar. Esto puede pareceros estúpido y trivial; posiblemente lo sea. Pero esta idea, en mi opinión, es la que mueve el mundo.
Habrá quien piense que digo todo esto porque acabo de sufrir algún tipo de desengaño; que ha sido ese motivo el que me ha impulsado a escribir esto. Ojalá.
Es cierto que un "desengaño" fue, hace ya algún tiempo, lo que me impulsó a ver las cosas como las veo ahora. En realidad, lo que hizo exactamente fue obligarme a ver las cosas como sabía que pueden verse pero no quería ver.
No os equivoquéis. La vida es maravillosa. Puede ser también triste y cruel, pero lo importante es que puede llegar a ser maravillosa. No pretendo abrir mi corazón o mis sentimientos a los demás. No lo haré.
Tampoco quiero aburriros, ni robaros más tiempo del necesario. No quiero empezar desde el principio. No quiero que nada de esto acabe. Lo que necesito creer es que no todo comienzo tiene un final; es todo final lo que tiene un comienzo...
viernes, 26 de diciembre de 2008
Todo final tiene un comienzo..
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